LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES TAMBIEN PUEDE CAMBIAR

El 10 de diciembre se inicia un momento histórico en el que los gobiernos de Nación, Provincia de Buenos Aires y Ciudad de Buenos Aires estarán en sintonía. Este hecho nos compromete a avanzar en temas postergados hace muchos años como reforma política, transporte público, seguridad, infraestructura, vivienda, salud y educación, entre otros.

La reforma electoral es un tema que debe estar resuelto antes de las elecciones de 2017, el calendario de este año y las innumerables irregularidades que se presentaron hacen ineludible un abordaje en este aspecto. Eliminación de las listas sábanas, implementación del voto electrónico o de la boleta única,  desdoblamiento de las elecciones,  transparencia en el financiamiento de los Partidos Políticos (esencial para evitar la injerencia del narcotráfico en la política)  y reglamentación de las iniciativas populares. Cambiar la modalidad de votar cada dos años; que los legisladores provinciales se elijan por regiones más pequeñas a través de un sistema mixto, mitad por lista y mitad por nominaciones personales, estimulando así la proximidad de representantes y representados.

La reforma del Estado es también una deuda pendiente. No es necesario dividir la Provincia de Buenos Aires, ello traería mayores costos de administración y burocracia. El camino es avanzar en la descentralización de fondos y facultades a los municipios, la regionalización de las comunas y el fortalecimiento de corredores productivos que promuevan la optimización de las estructuras locales haciendo más eficaz su labor a través de la complementariedad de los recursos físicos y humanos existentes. Hacer más eficiente la inversión en materia de desarrollo humano e infraestructura tomando los lineamientos de cada región. La centralidad de La Plata en un territorio tan vasto suele ser parte del problema más  que una solución. Un buen ejemplo en esta materia es la Región Metropolitana Norte que sin estructura ha podido avanzar en diversos aspectos comunes.

La educación debe ser un eje central de un proyecto de desarrollo, su fracaso reproduce la inequidad. Es momento de dar por terminada una etapa en que los que logran concluir la secundaria (apenas el 50 por ciento de quienes comenzaron la primaria) no puedan comprender textos al haberse abolido la exigencia por la prohibición lisa y llana de hacerlos repetir; es necesario asimismo brindar doble escolaridad para completar una formación integral como por la contención que las escuelas aùn brindan. Mientras se llega a esa meta se debe, tal como hacemos en San Isidro, ofrecer talleres a contra turno para que los alumnos se capaciten en  inglés, computación y arte. Es importante que los alumnos bonaerenses cumplan el calendario escolar, en los últimos 8 años se perdieron un total 830 horas (entre paros y ausentismo docente), casi las 900 horas que tiene un año educativo. Articular las escuelas con los campos de deportes, fortalecer las Centros de Formación Profesional para que los jóvenes puedan aprender oficios y forjarse una vida de trabajo  promoviendo a la vez institutos terciarios gratuitos.

En Salud se debe poner el foco en la prevención, es más eficaz y más económico. No se puede condenar a quien no tiene una obra social o los fondos para costear una prepaga a ser un ciudadano de segunda. El ejemplo de San Isidro: hospitales de alta complejidad, centros periféricos de atención descentralizada, un hospital materno infantil, un centro de desarrollo infantil y un centro para el aprendizaje de aquellos niños con necesidades especiales; campañas de prevención en la vía pública de enfermedades cardiovasculares, campañas de vacunación, además de programas de avanzada como la clínica del estrés y nutrición, entre otros. El esfuerzo en salud nos ha permitido lograr  una enorme mejora en los índices de sobrevida de niños recién nacidos, con este método en San Isidro hemos alcanzado uno de los mejores índices de América Latina.

En el marco de la emergencia en Seguridad es indispensable la creación una tercera fuerza orientada a la prevención y los delitos menores que esté bajo la órbita de los municipios. Que sea autónoma e integrada por vecinos. Algunos municipios, tal el caso de San Isidro, cuentan con todo lo necesario para hacerlo (móviles, cámaras de seguridad, comisarías, etc.).

Se deben desarrollar programas de Justicia Juvenil para cortar el ingreso de los menores al mundo del delito. Poner al Estado presente desde el inicio de las carreras delictivas para que el problema deje de ser evolutivo, los delitos de baja intensidad que hoy no son tenidos en cuenta (casi el 95 por ciento de delitos actuales) lo que genera impunidad y hace que quienes los cometan reincidan ya que “no pasa nada”. Es preciso actuar con estos jóvenes para que puedan tomar conciencia de sus actos y darles la posibilidad de emprender un camino de vida saludable. En San Isidro estamos realizando una prueba piloto, articulando con la Fiscalía y la Defensorìa General, Jueces de Menores, el Colegio de Abogados, el Obispado y la Universidad de San Andrés, adaptando un sistema que en Cataluña, España, logró bajar la reincidencia en un 65 por ciento.

La emergencia hídrica es una realidad. El drama de las inundaciones llegó para quedarse. El cambio climático resulta evidente y la pasividad del gobierno frente al tema ha llevado a que las lluvias se transformen en tragedias en cuanto a vidas y recursos que se pierden. La ciudad de Buenos Aires y San Isidro son un fiel testimonio de que aquellos gobiernos que se ocuparon del tema lograron dejar atrás el problema. Es indispensable realizar una fuerte inversión en la materia para cuidar la vida de los bonaerenses. Contamos en San Isidro con un plan hídrico de grandes túneles, albardones y reservorios que es modelo para las ciudades.

Autopistas y caminos rurales. La Provincia de Buenos Aires puede ser el motor productivo del país, pero las rutas que la atraviesan permanecen en el mismo estado que el siglo pasado. Es indispensable para salvar vidas y agilizar el transporte de mercaderías hacer una red de autovías  y mejorar los caminos rurales.

Es el momento para asumir estos desafíos, está en nosotros generar lograr estos cambios profundos e impostergables que cambiaran para siempre la forma de vivir en los municipios de la Provincia de Buenos Aires, aquellas administraciones que se decidan a reformar el Estado  y el sistema político, pasarán a la historia.

 

Dr, Gustavo Posse

Intendente de San Isidro