La importancia del arte en los niños y niñas con discapacidad

A menudo se recomienda a los padres llevar a su hijo a terapias que involucren algún tipo de actividad artística.

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Por Ailén Lanzamidad (*)

Cuando un niño tiene alguna discapacidad, a menudo se recomienda a los padres llevar a su hijo a terapias que involucren algún tipo de actividad artística, sea artes plásticas, producción de música, danza, teatro u otras. Aunque no se conoce por completo el proceso neurológico mediante el cual estas actividades pueden aportar al desarrollo de un niño con discapacidad, en general se considera que son de gran importancia para el desenvolvimiento apropiado de un niño, ya que no solo le brindan gran diversión sino que pueden, a su vez, otorgar muchas posibilidades para el desarrollo de las áreas de dificultad que pueda tener un niño con discapacidad. Frente a este marco, ¿cuáles son las expresiones artísticas que se presentan y cuáles son los beneficios para los niños y niñas con discapacidad que las practican?

En cuanto a las artes plásticas (pintar, hacer esculturas, colorear, dibujar, entre otras) todas son actividades que tienen un doble beneficio. Tanto en el trabajo de la motricidad fina, procesamiento espacial, atención, planificación y secuencias. Además, brindan beneficios en los aspectos socio emocionales del individuo, como la exploración del yo la autoexploración en individuos con problemas de aprendizaje. También se considera que puede incrementar el sentimiento de control y a su vez proporcionar una herramienta de expresión para individuos que no pueden hacerlo de otra manera.

Por parte, la música también no solo divierte al individuo sino apoya su desarrollo. Aprender a tocar un instrumento o tener algún tipo de instrucción musical brinda beneficios en las habilidades espaciotemporales. Por ejemplo, en personas con daños cerebrales traumáticos y dificultades en el habla, el movimiento, al igual que en sus sensaciones, emociones, y pensamientos, se ha visto que la terapia musical puede ayudar a recuperar habilidades perdidas, lo cual indica que la música podría tener efectos neuronales y apoyar el aumento de nuevas conexiones cerebrales. La música parece no solo ser beneficiosa cuando un individuo la produce, sino también cuando la escucha. Escuchar música de fondo puede ayudar a que los niños con necesidades de aprendizaje especiales puedan tranquilizarse y enfocarse en su tarea.

Finalmente, las clases o terapias basadas en danza, teatro, o movimiento pueden también brindar esta dualidad de beneficios para un niño con discapacidad: diversión y apoyo al desarrollo. La danza es utilizada como método terapéutico porque se piensa que puede apoyar el desarrollo cognitivo, emocional, físico y social de un individuo, así como la integración social de un niño con discapacidad. También se aprende a moderar y controlar emociones y el estrés de una discapacidad, al igual que a escapar del estado emocional negativo que puede estar presente por su discapacidad psicológica o física.

La terapia basada en el teatro parece mostrar beneficios en las habilidades de socialización y el desarrollo socio emocional de niños con discapacidad. Por ejemplo, se ha encontrado que chicos con autismo pueden presentar niveles reducidos de estrés, mejorías en sus habilidades socio emocionales y en sus habilidades de identificación facial y desarrollo de empatía.

Desarrollar experiencias artísticas propone descubrir nuevos horizontes. El arte constituye un pilar fundamental para mejorar la calidad de vida de los niños y niñas con discapacidad ya que tiene el potencial de fortalecer aptitudes y habilidades que les sean útiles para su desarrollo personal y para adaptarse al entorno social.

(*)  Coordinadora de Fundación Medihome.